La forma de redactar, organizar y diseñar una información para ser publicada en un servidor web conectado a la red Internet, es muy diferente de cómo nos plantearíamos este trabajo si fuera a publicarse en el soporte tradicional en papel. Deberemos tener en cuenta toda una serie de cuestiones que son propias y específicas de esta tecnología:
LA EXISTENCIA DE DIFERENTES PROGRAMAS Y VERSIONES DE NAVEGADORES
También a diferencia con los documentos en papel, los lectores de nuestras páginas web tienen que usar una herramienta para visualizarlas: los navegadores o browsers. Por el momento, no existe un programa standard, sino que, por el contrario, los distintos fabricantes se hacen la competencia incluyendo nuevos avances técnicos en sucesivas versiones de sus productos que normalmente no funcionan bien en el de la competencia.
Esto hace que una página que nosotros hemos diseñado viéndola con el programa Netscape, nos dé alguna sorpresa desagradable al intentar visualizarla con Internet Explorer. Y viceversa. Lo mismo puede ocurrirnos si vemos esa página con el mismo programa empleado, pero en una versión inferior. Esta es la razón por la que debemos valorar cuidadosamente la necesidad de emplear la "última" tecnología de diseño de paginas www que esté de moda en ese momento y ser conscientes de que cuanto más simple sea nuestra página más posibilidades hay de que sea correctamente visualizada por un mayor número de lectores.
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PROPIEDAD INTELECTUAL
Sólo deberemos publicar en Internet material que sea propio o de libre uso. En caso contrario, deberemos disponer del permiso del autor. Todo el material publicado en Internet está protegido por la legislación sobre Propiedad Intelectual. Sin embargo, debemos tener en cuenta que es muy sencillo copiar cualquier información que pongamos en la red, por lo que debemos valorar cuidadosamente la oportunidad o no de publicar algún tipo de información sensible o confidencial.
EL MONITOR DEL ORDENADOR / PC
Los documentos web están pensados para ser visualizados en la pantalla de un ordenador. El problema es que desconocemos el tipo de monitor desde el que se van a leer las páginas: pequeño o grande, de cristal líquido, en color o blanco y negro, con resolución buena o mala, etc. Así, un documento que hemos diseñado cuidadosamente en nuestro monitor de 15 pulgadas con una resolución 600 X 800, puede verse "encogido" en una pantalla grande, o bien parte del contenido "salirse" de la pantalla en un monitor de baja resolución. Por esta razón no está de más comprobar el aspecto que toma nuestra pagina en distintos tipos de pantallas.
El hecho de visualizar el documento en una pantalla también va a influir en la longitud que deberemos dar a nuestras páginas, ya que no es conveniente obligar a los lectores a desplegar páginas excesivamente largas (ver además las recomendaciones sobre longitud de páginas). En todo caso es importante que el máximo de información significativa aparezca en pantalla nada más acceder a nuestra página.